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INFORME ANTERIOR LA IGLESIA: VICTIMA CONSTANTE DEL CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA EL SECUESTRO: CASO MONSEÑOR
JORGE ENRIQUE JIMÉNEZ El secuestro es una violación a los artículos 1, 3, 5 y 9, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 217ª (III) del 10 de diciembre de 1948, que rige actualmente. Existen dos formas básicas de tipificar el secuestro: primero, el secuestro extorsivo; y segundo, el secuestro simple. El secuestro extorsivo se adscribe a la definición implícita. Por su parte, el secuestro simple por parte de subversivos usualmente tiene fines políticos. Generalmente se b usca chantajear al gobierno para presionar alguna concesión. En Colombia el 32% de los 2.986 secuestros reportados en el año 2002 corresponde a casos de secuestro simple y el 64% corresponde a secuestros extorsivos. El secuestro simple registrado más frecuentemente tiene que ver con padres que reclaman la custodia de sus hijos. Por su parte, el secuestro extorsivo y la extorsión no son sólo problemas delincuenciales o de policía. Al igual que el narcotráfico, constituyen mecanismos básicos de financiación de las acciones terroristas de las organizaciones armadas. En el año 2002, más de 2.000 colombianos de todas las condiciones sociales fueron secuestrados por los grupos subversivos y por las autodefensas ilegales (1.836 y 183 respectivamente). El pago de rescates por éstos financia el terrorismo. Al igual que miles de colombianos, los religiosos también han padecido el fenómeno del secuestro; según datos de la Conferencia Episcopal desde 1984 han sido secuestrados 5 Obispos, 19 sacerdotes y un misionero. Uno de los casos que más conmovió al país y a la comunidad internacional fue el de Monseñor Jorge Enrique Jiménez, Obispo de Zipaquirá y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), quien fue plagiado por las FARC el 10 de noviembre de 2002 en compañía del Párroco de Pacho (Cundinamarca), Desiderio Orjuela.
El plagio se realizó en “El Roblón”, municipio de Pacho, Cundinamarca, en horas de la mañana, cuando Monseñor Jiménez y el párroco Desiderio Orjuela se dirigían hacia la vereda de San Antonio de Aguilera, en donde tenían programado celebrar las ceremonias de primera comunión, confirmaciones y bautismos. Fueron interceptados por dos hombres pertenecientes al grupo narcoterrorista de las FARC. Tras confirmarse el plagio, el general Carlos Alberto Ospina, Comandante del Ejercito Nacional, identificó como presuntos actores del secuestro al frente 22 de las FARC, cuadrilla Policarpa Salavarrieta, que opera en esa región del país. Se ofreció una recompensa de 36.000 dólares para las personas que suministraran información efectiva sobre el paradero de los religiosos. Gracias a la efectiva acción de las Fuerzas Militares, y a la información recibida de la ciudadanía, tanto Monseñor Jiménez, como el padre Desiderio Orjuela, fueron liberados el 15 de noviembre en las montañas de Topaipí, municipio ubicado a 150 kilómetros de Bogotá. Tras este secuestro se profirieron dos condenas por el Juez Segundo Penal del Circuito Especializado de Cundinamarca: condenó a 372 meses y un día de prisión, a John Leiver Quintero Chaparro y Carlos Yiovanni Rodriguez, al encontrarlos culpables del secuestro extorsivo de Monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal y del sacerdote Desiderio Orjuela. Igualmente, Quintero Chaparro y Yiovanni Rodriguez, fueron condenados a pagar una cuantiosa multa, a la pérdida de derechos y funciones públicas por un término igual al de la pena principal de prisión, y al pago solidario de los perjuicios morales en favor de las víctimas. Al momento del secuestro, los plagiarios se identificaron como miembros del frente Estéban Ramírez de las FARC (fuente: Fiscalia General de la Nación).
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